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«Los invito a soñar y a actuar para poder construir soluciones a través de contextos complejos, donde el progreso es sinónimo de vida», dijo la doctora Loraine Giraud Herrera, experta en Sostenibilidad Ambiental y Regenerativa, al iniciar la exposición que, como oradora principal, ofreció durante el cuarto Academy, el evento multidisciplinar organizado por el Instituto Fondo Verde en el que profesionales de la sustentabilidad discuten públicamente sobre alguno de los asuntos más urgentes que desafían ambientalmente a Latinoamérica.
El tema de la última sesión, llevada a cabo semanas atrás, fue la creación de impacto mediante la economía circular, regenerativa y sostenible. «Recordemos que es la gente común la que debe actuar para salvar el medio ambiente», prosiguió Giraud Herrera. «Entonces, ¿qué está haciendo cada uno de nosotros? —preguntó—. Este es el punto de partida, líderes del mañana rediseñando el futuro de América Latina y del planeta».
Al momento de aclarar conceptos, Giraud Herrera explicó que la economía circular «redefine la relación de los recursos y los capitales» y «optimiza los recursos, los ciclos técnicos con los ciclos biológicos». De esta manera, el modelo lineal de extraer, producir y desechar es reemplazado por un sistema que prioriza la extensión de la vida útil de los materiales. ¿Su objetivo? «Cerrar esos ciclos de producción minimizando los residuos y maximizando el valor económico y ambiental», detalló.
En tanto, «con un enfoque ecológico profundo», la economía regenerativa persigue la restauración y recuperación de los ecosistemas ya degradados fortaleciendo a las comunidades locales. «Se enfoca en la regeneración de los suelos, bosques y biodiversidad, promoviendo la resiliencia social y ecológica», señaló Giraud Herrera. Finalmente, la economía sostenible «implica la integralidad», equilibrando las dimensiones económica, social y ambiental, y priorizando la equidad intergeneracional.
Estas economías permitirían ahorros considerables de energía mediante el reciclaje, evitando la extracción de materiales vírgenes; aumentar la captura de gases de efecto invernadero mediante el cultivo de árboles autóctonos, restaurando millones de hectáreas de bosques, o directamente conservar las cubiertas forestales del planeta a través de la recolección sostenible de frutos.
Ahora bien, «América Latina es una de las regiones del planeta con mayor desigualdad», aseguró Giraud Herrera. Y agregó más adelante: «Lamentablemente, la falta de financiamiento frena los avances y hay muy poca inversión a nivel global». Asimismo, la especialista advirtió que solo en una de cada diez universidades se dictan materias para sensibilizar a los estudiantes sobre los beneficios de las nuevas economías.
Ya en el cierre de su presentación, subrayó Giraud Herrera: «Por supuesto que se genera una disrupción, tensiones, como puede ser con la minería, el petróleo y la extracción de materias primas. Y claro, las viejas estructuras o los viejos paradigmas son barreras u obstáculos que no permiten acelerar cada una de estas economías».
A la hora del debate, el doctor Juan Silva Armas, experto en Ciencias Ambientales, se mostró cauteloso, ya que si bien manifestó ser optimista, resaltó el hecho de que «la economía circular está todavía en etapa temprana», y que además no desafía el consumismo ni la sobreproducción. «De hecho —afirmó—, hay quienes sostienen que puede incentivar un mayor consumo, permitiendo la exportación de residuos del Norte al Sur, lo que es considerado una nueva forma de colonialismo ambiental».
El tercer panelista en hacer uso de la palabra fue el doctor Gonzalo de la Fuente de Val, experto en Paisaje e Intervención Socioambiental, quien expresó su alarma por el exceso de ropa de segunda mano, un problema que Europa le estaría pasando a los países del tercer mundo: «Tenemos que repensar en qué lugar vamos a jugar; tenemos una apuesta segura a la educación de alto valor». De la Fuente de Val coincidió con su pares en el rol central de la innovación: «Latinoamérica tiene un papel preponderante, porque se puede hacer mucho en términos de la recirculación de textiles».
«La economía circular es una oportunidad real de transformación, de pasar de un modelo económico lineal, en el que se produce y luego se desecha, a un sistema circular y regenerativo que respete los límites del planeta», aseveró la doctora María Teresa Pérez Martín. Para la experta en Ciudades Sustentables, lo primero es «rechazar todo aquello que se nos presente inútil en nuestra en nuestra vida». La salida para Pérez Martín es rediseñar todo el sistema de mercado: «No se trata solamente de ser sostenible —concluyó—, se trata de diseñar sistemas que restauren, que cuiden y, sobre todo, que duren».
El doctor Erick Brenes Mata, experto en Desarrollo Organizacional para la Sostenibilidad, fue el último panelista en intervenir: «Todo esto podrá sonar muy romántico, pero si no es rentable estamos perdiendo el tiempo». El problema apuntado por Brenes Mata es que un mundo media entre la teoría su implementación: «No quiero ni pensar en decirle a los grandes corredores de bolsa en Nueva York: “No ganen, porque la economía no tiene que crecer”. Sin embargo, hizo hincapié en la necesidad de obtener datos generados «con rigor científico», ya que todo el conocimiento que podría generarse en torno a las nuevas economías «es muy interesante, porque es prácticamente disruptivo».
«Definitivamente, es visible que este modelo económico actual, lineal, está agotado», resaltó Giraud Herrera al finalizar el evento. Y resumió luego los alcances del contrapunto transmitido en vivo: «Vimos lo que pueden ser conceptos profundos, lo que es el crecimiento y el decrecimiento, el desarrollo y el posdesarrollo, y los enfoques sistémicos». Para Giraud Herrera, la clave del Academy de Fondo Verde es la interdisciplinaridad, porque «nos permite tener una mirada y, por qué no, acuerdos y desacuerdos».

FONDO VERDE una ONGD internacional miembro de IUCN International Union for Conservation of Nature.